Archive for the ‘Viva nuestro látigo rosa’ Category

Madre no hay mas que una… Gracias a Dior

12/31/2011

Reconozco que soy uno de esos bichos raros a los que les encanta la Navidad, las lucecitas, los regalos, las reuniones familiares, las sorpresas, quedar para brindar, los típicos mensajes de tu ex borracho, las vacaciones… Llamadme rara. Sólo le veo un pequeño problema a todo esto: el temido retorno al nido. Y es que, si hay algo que una madre no entiende, es el significado de la palabra intimidad. Me explico…

Situación en mi dulce hogar: Me levanto medio zombie. Me miro al espejo y determino la cantidad de maquillaje que voy a necesitar para arreglar el desastre. Subo hacia la cocina medio reptando por la escalera, bien grapada a la pared por si acaso. Llego a la cocina, capsulita de café, botón, y a ver chorrear mi droga… Empieza un nuevo día.

Situación en casa de La Mamma: Me despierta el ruido de la aspiradora tempranito por la mañana. Escondo la oreja debajo del edredón y sigo durmiendo. Se abre la puerta con un “nenaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa venga arriba”. Intento llegar a la cocina pero mami se ha plantado en medio del pasillo para darme conversación. Me recuerda que tengo que llamar al técnico del lavavajillas (se la sopla si aún me quedan dos semanas para volver a casa), me da varios consejos para afrontar las obras que me esperan en casa (y se ofrece voluntaria para venir a ayudar), me recuerda que, en abril (¡¡¡!!!) tengo que ir al dentista y se empieza a preocupar por el tiempo que hace en NY en mayo, para que vaya pensando qué meto en la maleta…

Situación en mi dulce hogar: Me meto en la ducha. Me tiro media hora debajo del agua hirviendo, sólo se oye el ruido del agua. Me relajo feliz y contenta antes de ir a trabajar.

Situación en casa de La Mamma: Me meto en la ducha. Mi madre me pregunta algo desde la cocina. Hago como que no he oido nada. Insiste. Yo también. Se acerca hasta la puerta del baño y lo intenta de nuevo. Soy sueca. Decide meterse en el baño y, una vez más, me da el coñazo me recuerda amablemente que llame al técnico del lavavajillas dentro de quince días…

Situación en mi dulce hogar: pongo música que se escucha en toda la casa, y mi única preocupación es que no la oigan los vecinos del bloque de al lado. Canto y bailo al más puro estilo Bridget Jones. Hablo con algún amigo por messenger mientras tanto.

Situación en casa de La Mamma: pongo música más bien baja y me encierro en el despacho para que no me molesten para que no moleste tanto. A mami le entran ciertas ansias comunicativas y se dirige a mí desde el otro extremo de la casa. Para ser tan sueca no he salido nada rubia. Hablo con amigos por facebook mientras ignoro a mi madre tanto. Sin saber cómo ni por qué acabo contestándole a mi madre con lo que acabo de escribir en el ordenador y aguantando comentarios tipo “qué sosa te has vuelto desde que vives sola”.

Reconozco que soy uno de esos bichos raros a los que les encanta la Navidad, las lucecitas, los regalos, las reuniones familiares, las sorpresas, quedar para brindar, los típicos mensajes de tu ex borracho, las vacaciones…

De bodorrios…

11/15/2011

Una de las cosas en las que más se va notando en qué fase de tu vida estás es en el tipo de fiestas a las que te invitan.  Si tu vida social consiste principalmente en fiestas de cumpleaños con tarta de chocolate, chucherías y pitusa cola en casa de algún amigo, estás en la más tierna infancia. Si tu vida social consiste principalmente en fiestas de cumpleaños con chocolate (del de la tarta no, de otro)  y calimocho en algún parque, estás en la adolescencia. Y una vez llegas a la edad adulta, empiezan a caerte invitaciones a bodas por doquier. Que también comes y bebes, pero tienes que ir más arreglado y para el regalo no vale con poner cinco euros de bote cada uno de la pandilla para comprar algo en el Freshka. De hecho, ahora que estoy entrando en la espiral de las bodas, entiendo un poco por qué el PP se quiere cargar el matrimonio homosexual. No es que sean homófobos como yo creía, es que tienen amigos gays y claro, ahora tienen que ir a más bodas que antes…

 

Conste que hay bodas que te hacen ilusión. Sobre todo una: la primera boda del grupo más cercano de amigos. Esa la sueles vivir en grande, os lo pasais genial organizando la despedida, y los regalos, y las tropecientas mil pijaditas para amenizar la ceremonia, y os sentais todos juntos en la misma mesa, y os pasais la cena gritando “que se besen, que se besen!”. Lo malo es que luego se produce el efecto contagio, todos tus amigos emparejados empiezan a anunciarte que también se casan en un brevísimo espacio de tiempo, y tal vez cuando la primera de tus amigas te anunció su boda se te escapó una lagrimita de emoción, pero a la quinta en el mismo año, se te caen las lágrimas también, pero de pensar en cómo vas a sobrevivir con la pasta que te vas a dejar en regalos, vestidos y demás.

 

Hay un tipo de boda que toca especialmente las narices, y es la boda a la que vas en calidad de acompañante: a los novios los conoces de veros dos veces, si es que los conoces, pero son intimísimos de tu media langosta, y él se empeña en que le acompañes .Y tal vez acabas cediendo por amor, o porque dentro de dos meses tienes una boda insufrible de la más aburrida de tus primas y piensas exigir que te devuelva el favor acompañándote (y conduciendo para que puedas tajarte a gusto). Y claro, si es la boda de uno de los de su pandillita habitual y ya estás integrada en su grupo podrás pasarlo bien, pero si los conoces poco todavía, o no te llevas bien con ellos, o directamente no los conoces porque no son los habituales sino sus colegas de la universidad, o de cuando era boy scout, o cualquier cosa similar, corres el riesgo de acabar poniendo cara de Gioconda mientras tu maromo y los colegas a los que ve una vez cada cuatro años bisiestos se descojonan rememorando batallitas de los viejos tiempos.

 

Aunque para sentirte descolgada, de todas formas, no hace falta ir ejerciendo de consorte. También es habitual que te invite a su boda esa amiga que conservas de la infancia, o de la universidad, o de tu oscuro pasado en el club de fans de Pijandro Sanz, y no conozcas a nadie de su círculo de amistades habitual. En estos casos, que la boda sea divertida o un suplicio depende del criterio de tu amiga al ubicarte en el banquete y de la capacidad integradora de sus amigas. Si tiene un grupillo de amigos sociable y enrollado dispuesto a adoptarte, puedes pasártelo genial. Pero también puede ser que sus amigos sean más sosos que una dieta para la  hipertensión, que sean más endogámicos que un poblado amish y no se molesten en integrarte, o que tu amiga directamente te siente en alguna mesa chunga de “descartes” con más descolgados: con su tío abuelo solterón de setenta tacos, las primas amargadas a lo Patty y Selma y el jefe del novio que se ha autoinvitado por el morro, o alguna combinación igual de escalofriante.

 

Y luego están las bodas de tu familia. Que aquí todo depende del tipo de parentela que tengas. Tengo amigos suertudos que tienen un batallón de primos de edades similares, que se llevan todos genial y se lo pasan de muerte en cualquier reunión familiar. Y luego estamos los que apenas tenemos familiares de nuestra generación  (quitando un par de primas ya casadas y mamás que se dedican a contarte su parto, episiotomía incluida, durante el banquete) y nos ha tocado en suerte una familia más “tradicional”. Los que estamos en esta tesitura tenemos que tajarnos disimuladamente (con la ancestral técnica de rellenar la copa a poquitos de forma clandestina para que siempre parezca que apenas hemos bebido), para soportar tópicos de conversación como:

 

A)    Pues con Franco vivíamos mejor (criarte en familia mayoritariamente de derechas implica una sesión de apología de la dictadura cada vez que los mayores se han bajado un par de brandys, pero esto me puede dar para otro post)

B)     ¿Y tú para cuando? (La tía cotilla que todas tenemos)

C)    ¿Luego me echarás un baile, no? (El marido salidorro que tienen todas las tías cotillas que todas tenemos).

La muerte en bolsitas, porque además no puedes recurrir a los recursos básicos para entretenerte en una boda (exprimir la barra libre hasta que no distingas Paquito el Chocolatero de Fiesta Pagana y/o ligar con algún otro invitado) sin montar un cisma.

 

Y todo eso por no hablar del gran anticipo de las bodas: la despedida de soltera, que deberá quedar para otro post…

 

Miss Murphy

Esa doble moral…

09/09/2011

Situación hipotética: En un parking casi repleto, un conductor está intentando meter su coche en una plaza, y el asunto le lleva bastante tiempo, lo que obliga a los conductores que le preceden a esperar un rato mientras él maniobra y deja el camino libre.  Comentarios típicos en esa situación: “¿Has visto a ese inútil? ¡Jodeeeer, qué tío más lentooo!””¿A este quién le ha dado el carnet?”.

La misma situación cambiando sólo un detalle: quien tarda un buen rato en aparcar no es conductor, sino conductora. Comentarios típicos: “Mujer tenía que ser!”, “Mujer al volante peligro constante”, “si es que claro, las aprueban sólo por ir con minifalda al examen” “joder, que se lo aparque su marido y acabamos antes”…

Situación hipotética número 2: Paco estudia Ingeniería de Caminos y lleva diez años para sacarse la carrera, a pesar de que en el instituto era de todo sobresalientes. Comentarios típicos: “Si es que la ingeniería es una carrera chunga, no como (insertar aquí cualquier otra carrera, preferentemente de letras)”. “Si es que claro, el instituto es una cosa pero la carrera son palabras mayores”, “Si es que Paco siempre fue más de chapatoria y esto aquí no vale”…

La misma situación cambiando sólo un detalle: es Laura, y no Paco, quien lleva diez años para sacarse Caminos. Comentarios típicos: “Si es que a las mujeres las carreras técnicas no se les dan tan bien”, “Claro, ellas en el insti sacan buenas notas porque son muy constantes para hincar codos, pero esto es más de razonamiento”…

Situación hipotética número tres: Paco y Luis hablan de que su amigo Juan, desde que está con su novia Manoli, está hecho un calzonazos y ni siquiera se deja ver para la tradicional pachanga futbolera de los sábados: así se está poniendo de gordo el chaval, que parece una foca monje. Comentarios típicos: joder, cabrones, cómo os pasais… aunque vale, parte de razón tenéis.

Situación similar, pero esta vez son Ana y Sonia las que comentan que desde que su amiga Carmen sale con su novio Pedro está hecha una seta que se queda los sábados viendo el Sálvame Deluxe con su churri y se ha dejado mogollón, que ya le llegan las raíces del tinte a la altura de las orejas. Comentarios típicos: si es que no falla, las tías siempre cotilleando y despellejando a vuestras amigas, si es que las mujeres sois muy malas amigas y los hombres son más noblotes…

Y es que no falla: cuando un tío cae en ciertos comportamientos, se juzga a ese tío y es él quien queda de torpe, criticón, limitadito, mal amigo… Si eres mujer procura no cagarla, que no es ya que tú quedes mal: estás tirando por los suelos el buen nombre de todas tus congéneres, menudo papelón…

 

Las guías de Miss Murphy para la vida: cómo trepar sin dar ni chapa

07/01/2011

En estos tiempos de paro a raudales, mucha gente aguanta carros y carretas con la creencia de que si eres el que más da el callo, más posibilidades tendrás de sobrevivir a despidos, ERES y demás. Meeeeec, error. Eso sería lo que  pasaría si imperara el sentido común, pero este es el país en el que los imputados por corrupción ganan elecciones por mayoría absoluta y una semianalfabeta famosa por haber tenido una hija con un torero es ídolo de masas, así que el sentido común no va con nosotros.

 

Vale, probablemente si renuncias a todos tus derechos y te dejas explotar en unas condiciones dignas de una plantación esclavista de algodón del siglo XIX se queden contigo porque otro chollo así no lo encuentran, pero si, sin llegar a ese nivel extremo, eres una persona currante y cumplidora, tienes bastantes papeles para acabar cargando con culpas de todo tipo, debido a ese viejo principio de sentido común que indica que el único que puede cagarla en un trabajo, es aquel que lo está llevando a cabo.  Así que aquí va una pequeña guía  para mantener el trabajo e ir trepando sin rascarla demasiado, que he elaborado estudiando en su hábitat natural a ejemplares de la fauna laboral que han ido mejorando posición y sueldo haciendo como que trabajan.  De hecho, yo misma voy a ponerlo en práctica en cuanto termine mi entrenamiento de endurecimiento de los músculos faciales. Porque, eso sí, hace falta una cara de hormigón armado. Son sólo tres sencillos pasos: no vamos a sobrecargarnos con más ideas, que va contra el espíritu de este tipo de trepa…

 

La regla básica número uno es que, mucho más importante que hacer cosas, es que te vean hacer cosas.O que te vean haciendo como que las haces, valga la redundancia. Un currante puede cometer el error de tirarse cinco horas currando ininterrumpidamente a máxima concentración sin parar un segundo y, con la ingenuidad que da tener la conciencia tranquila,  hacer una pausa para pedir un café/ir al baño/descansar la vista del ordenador, justo en el momento en que los jefazos andan por ahí..O son capaces de llegar un rato antes para adelantar trabajo, aunque a primera hora no te ve ni dios, para así acabar su parte y salir a su hora.Mal hecho. El buen trepa puede pasarse la jornada laboral hablando con su churri por el teléfono de empresa, pero tiene un sentido arácnido para detectar la proximidad del jefe y ponerse a trabajar justo en ese momento. También es últil salir un ratito después de tu hora. No hay que quedarse mucho, con esperar a que se vayan tus compañeros (o parte de ellos) vale. Si tu trabajo te lo permite, puedes matar ese tiempo viendo videos de perros graciosos en el youtube o comprando en ebay.

 

Regla número dos: no basta con fingir que se trabaja y punto, porque claro, con eso como mucho salvas el culo pero te confundes en la masa con la gente que está currando de verdad.Si quieres llegar lejos, tienes que dar la impresión de que tu trabajo es el más arduo de todos. Así que pon cara de máxima concentración aunque estés puntuando chonis en “votamicuerpo.com”, suelta algún taco de vez en cuando y quéjate de que el ordenador/impresora/teléfono/calculadora no va todo lo rápido que necesita para poder seguirte el ritmo en tu labor cotidiana, y cuando interrumpas tu tarea para labores tipo abrir la puerta cuando llaman, poner papel en la impresora o atender el teléfono que suena, procura que tooooda la oficina se entere de que has tenido que levantarte porque esas cosas, si no las haces tú, no las hace nadie.

 

Regla número tres: Siempre hay alguien a quien echar las culpas si la cagas. Si ya estás en un puestecillo de cierta responsabilidad con gente a tu cargo lo tienes a huevo, siempre podrás decir que se lo encargaste a un subordinado y la cagó (lo que puede ser perfectamente porque, si sigues esta técnica, en el momento en que tengas gente a tu cargo JAMÁS volverás a hacer nada, desviarás los marrones a otros. Lo que eufemísticamente llamarás “saber delegar”). Los becarios son otro clásico de cargarse las culpas ajenas. En cualquier caso, lo importante aquí es recordar que la mejor defensa es un buen ataque: si la has cagado e intuyes una reprimenda, tienes que llegar hecho una furia, elegir tu chivo expiatorio, irte contra él a cara perro y servirle su cabeza en bandeja a los jefazos supremos antes de que lleguen a señalarte. ¿No hay una persona a mano a la que echar la culpa? Recurre a la rebelión de las máquinas (el ordenador me falló/no me dormí, el coche de empresa que es una mierda y no arrancaba, ponedme un audi/ese cliente no me llamó, o será que falló esta mierda de blackberry, necesito un modelo más actual) o en último caso, a la frase magistral de Homer de “estaba así cuando llegué”…

Oye, a ver si quedamos…

06/20/2011

El lunes tenías clases de macramé y no podías quedar

El martes tenías que pasar a limpio tus apuntes de macramé y no podías quedar

El miércoles tenías que ir a la pelu, que las raíces a lo Shakira no molan y por tanto, no podías quedar

El jueves estabas cansada y no te apetecía quedar

El viernes te mandé un mensaje para quedar.

El sábado me respondiste al mensaje, que habías dejado el móvil por ahí y no te habías dado cuenta. Estabas muy cansada para quedar tras haber ido a la exposición de trabajos de fin de curso del taller de macramé

El domingo es el día del Señor y habías quedado con tu pocholito y la familia de tu pocholito para almorzar.

Al lunes siguiente me dijiste que a ver si quedábamos toda la chupipandi, que echabas de menos las quedadas y que hay que ver, que yo siempre aviso a todo el mundo para quedar, si no lo hago yo nadie lo hace. Te quedaste con una cara rara cuando empecé a descojonarme de risa y me fui sin responderte.

Telly

La elegancia es una actitud

06/06/2011

Querida pedantorra mía:

tu vestido de Modorrio y Chumino te ha costado medio sueldo y es megadivino. Tu bolso es de Chocholina Perrera y te lo regaló el patillero de tu novio. Tus mechas californianas te las aplican en la mejor peluquería, donde te dan el Vanity Fair y el mismísimo Clooney te sirve un café recién sacado de la Nespresso. Pero no eres elegante.

Tengo una amiga que siempre va divina, siempre va sencilla, siempre va elegante. Unos vaqueros, una camiseta blanca, todo del Lefties. Y un collarón de un puesto de hippies. Y está para comerle hasta el apellido de lo linda que va. Unos shorts de color verde, una camiseta de rayas, unas sandalias, un colgante chulo. Y se ha gastado menos de lo que tu churri se gastó en el bolso.Pero ella en sencilla, es humilde, tiene actitud de elegancia, no necesita gloss para brillar.

Querida pendantorra: por mucho que te vistas de seda, pedantorra te quedas. Sonríe, sé feliz, toma un buen té o café en buena compañía, juega con tu mascota, saca a tus sobrinos al parque, ve en bici y disfruta el paisaje, cómete un buen donut en un banco del parque, lee un buen libro, haz una rica lasaña. Y deja de poner gesto de megadivina o carita de “estoy oliendo chusma”, eso no es nada elegante ni te favorece aunque lo creas.

Telly

Teoría del hombre bolso

05/29/2011

La teoría del hombre-bolso alude a que ciertas mujeres piensan que los hombres son como los bolsos, ideales para tenerlos siempre agarrados y que tengan siempre todo lo que necesita (y más). Que siempre lleven la cartera y las llaves del coche. Que siempre sean cómodos de llevar y aguanten todo tipo de trotes sin rechistar. Y si un día se harta de ese bolso y lo deja abandonado en un perchero…y ese día pasa otra mujer, lo ve, le encanta y decide cogerlo, puede ir con toda su mala baba a protestar y decir “ese bolso es mío”, chillar para recuperarlo, hablarle muy mal a todas sus amigas de quien le “quitó” el bolso que ella antes no quería.

Menos mal que la nueva “dueña” del bolso practica el Keledenismo, gran filosofía espiritual que ayuda a mantener el colesterol y la tensión arterial en cifras razonables.

Suavonas sin fronteras

12/20/2010

Hay de todo en la viña del Señor, en los tallarines del Gran Monstruo Volador de Espaguetti. Personas de todo tipo y pelaje, entre ellas una especie que da dentera cuando se la nombre: la Femme Suavonis.

Una suavona va de Bambi por la vida, de dulce como la miel y suave como las ovejitas. Va de aparentar ser una niña buena con su sonrisa evax, te sentirás fina y te sentirás segura pero con una sensación de estar reglosa impresionante sin que sepas muy bien por qué, hasta que te clave las uñitas como el Gobierno te clava el 16% de IVA por un producto de primera necesidad. Una putada, vamos.

¿Qué se puede hacer ante una suavona? Lo primero, querida Maripepi, es reconocerla. Cuando sientas que esa dulzura y esa bondad son más falsos que un euro de madera con la cara de Popeye, cuando tu suavonarradar empiece a pegar pitidos a lo bruto, desconfía, mantén tus sentidos maripepiles alerta, desconfía. Si es una tía lista procurará no tocarte mucho la zona interinguinal, pero si su cociente intelectual no es más elevado que el de una mosca intentará la táctica de la mosquita muerta, de la pobrecita a la que tú le haces pupita. Irá en plan “paz y amor, ouh yeah” mientras te clava puñales untados en veneno por tu linda espaldita, irá tirando piedras y escondiendo las zarpitas. Tras reconocerla o tener la espalda de un faquir, puedes optar por la sonrisa pantojil, enseñando los dientes con los que te la comerías a bocaos si pudieras, por ser sarcástica con ella y darle guantás sin manos hasta despellejarla o dejar que se tropiece ella solita en su madeja de amor y paz de mentira. Total, si el tiempo pone al final a todo el mundo en su sitio…

By Telly

Las mujeres machistas

06/20/2010

Es un “zas en toda la boca”. Piensas que el machismo sólo se da en hombres, que el doble rasero lo usan sobre todo y por encima de todo ellos, que las mujeres somos víctimas sufrientes y dolientes. Sí, piensas en todo esto hasta que te encuentras con una mujer machista. Y otra. Y otra. Hasta hartarte y darte cuenta de que, aunque no lo parezca, en este país quizás haya más mujeres machistas que hombres así y que nosotras nos podemos hacer mucho más daño entre nosotras que los hombres tal vez puedan causar.

Nos hace daño que nuestra madre tenga una actitud distinta frente al niño y la niña. Si la niña se pega un batacazo amoroso, algo habrá hecho ella, eso le pasa por irse con un mal chico, etc. Si el niño se pega un batacazo amoroso, pobrecito mío lo que te han hecho, tú te mereces algo mejor que esa lagarta. La niña debe aprender a ser autónoma, cocinar, fregar, planchar. El niño, el pobrecito, es que no tiene tiempo porque está muy ocupado estudiando o trabajando.

Nos fastidia mucho que haya mujeres que traten estupendamente a sus compañeros de trabajo y sean toda amabilidad y atención con ellos, mientras tratan con recelo y una sonrisa más falsa que un euro de madera a sus compañeras. Más de una que es así se merecería una dosis de laxante en el café cuando miren para otro lado…

Nos joroba la amiga que dice que prefiere los amigos masculinos porque son más leales, bueno, sinceros, que las mujeres somos muy malas. Ole ahí tus ovarios, shoshete, defendiendo tu terreno y barriendo pa’casa. La amiga que es la primera en llamar “seven eleven” a la que tenga un curriculum amorae algo más extenso de lo que ella considera normal (¿dos novios?¿tres?). La amiga que critica el escote de Pepita

La Primavera y sus cosas

05/03/2010

Hay tres cosas que anuncian la llegada de la primavera, – y no nos referimos al Tajo Inglés, que esos están en Primavera desde finales de Enero aunque fuera esté nevando – me refiero a los tres signos inequívocos de que si, efectivamente, la primavera ya llegó, primero, porque to’ Dios sube las acciones de Klennex con las alergias al Polen, Segundo, porque quedarte con tu bello trasero pegado a la silla estudiando es un autentico suplicio, y tercero… Porque empieza la temporada  BBC.

Que la gente en primavera le da por pasar mucho por la vicaría, que los niños se comen el cuerpo de Cristo por primera vez, y hay quienes les da por echarle un chorrito-agua a la criatura para luego ser los familiares los que el agua ignoren (y le den al Vino, que quieras que no, también es algo sagrado)

Pues bien, por si fuese poco renovar el armario, vivir pegada al Sr. Maldonado para saber si el abrigo es lo idóneo o mejor una chaquetita… llegan los momentos cruciales, encontrar ropa para los eventos BBC… que puede ser más tortuoso que aventurarte a entrar en el Bershka y salir sin dolor de cabeza (o con ganas de irte a Pachá)

Si eres de las previsoras, meses antes del evento tendrás multitud de opciones, si eres yo, tres días antes saldrás como una loca a encontrar algo en condiciones. Puedes tener suerte, y encontrar el modelito, accesorios y demás a la primera, o puedes ser la alumna predilecta de Murphy y tras patearte todo centro comercial que se precie acabes con un vestido de un evento anterior… y eso no nos gusta nada.

A veces, los astros de la Moda te sonríen, y encuentras el vestido perfecto, los zapatos perfectos, el bolso perfecto… en Menos de una hora!!!!!!!!! Es un milagro! Piensas. Soy una Maripepi afortunada donde las haya…

El gran día BBC, te pones toda mona tú, entras a la Iglesia, te tragas dos interminables horas de Misa, (el cura habla de naranjos, y de cortar ramas, y de que el día de la madre lo inventó el Tajo Inglés…) y tú piensas en la de vino que va a correr por tus venas en cuanto pilles tu sitio en la celebración…. Llega el momento en el que el cura dice “Podéis ir en Paz” ¿no son maravillosas esas palabras??? Y sales paseando tu glamour…

No.

No.

No.

NO ME LO PUEDO CREER

Pues sí, OTRA lleva tu mismo vestido.

CagoenInditex

A mí me queda mejor ¿a que si?, ¿por qué le pone ese color  de zapato al vestido? No pega. Esas medias son horrorosas, ese peinado es hortera de morirse… y mira que maquillaje… No tiene ni idea de lo que es el glamour…. Y es que, no nos engañemos, que otra lleve al mismo evento TU vestido… saca la peor portera que llevas dentro.

Kela Dixit