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Las guías de Miss Murphy para la vida: consejos de ligoteo para hombres

07/10/2011

Lo primero de todo, y para evitar decepciones, vamos a partir de un par de premisas básicas: cada mujer es un mundo y lo que a una le parecerá el colmo del romanticismo a otra le hará morir de vergüenza ajena, y un hombre puede parecerle a una mujer el antimorbo, y que otra quiera quitarle los gayumbos a bocaos.  Así que si alguien espera encontrarse una fórmula mágica para meterse en el bolsillo a cualquier mujer, de eso no va a encontrar (ni aquí ni en ningún lado, ¡que no os timen, amiguetes!). Simplemente voy a dejar claros unos cuantos puntos muuuy básicos, que quiero pensar que a la mayoría os parecerán obviedades pero que hay mucha gente que no domina. (Y de esto puede dar fe cualquier mujer que salga de fiesta con cierta asiduidad).  Digamos que no se trata tanto de consejos para ligar sino para la fase previa: no hacer huir despavorida a la chica en cuestión a la primera:

 

1.- Vestimenta: aquí hay gustos para todos los colores, a algunas le gusta el estilo clásico con camisa y pantalón de vestir, a otras las camisetas de Iron Maiden y las Martens y a otras el estilo popero gafapasta, así que de entrada lo mejor es que vistas como te apetezca, que así te sentirás más seguro, y si ligas sabrás que le has gustado como eres, y no disfrazado. Sólo un par de puntos: que la ropa esté limpita (el estilo rodales sobaqueros a lo Camacho no es sexy) y que los calzoncillos no parezcan heredados del bisabuelo por lo viejos. ¿A vosotros os gusta en el momento culminante encontraros la bragafaja de bridget jones? Pues nosotras tres cuartos de lo mismo.

 

2.- Aproximación al objetivo. Igual a alguno de tus amigos, a las tantas de la madrugada y con la otra parte hasta las cejas de barcardi limón le funcionó la estrategia de plantarse delante de la interfecta y meterle la lengua hasta la campanilla, pero por regla general tienes muchas posibilidades de que la chica haga la cobra y aproveche el impulso para arrearte un sopapo. Del mismo modo, si te acercas a una chica que ni ha reparado en tu presencia y la acorralas contra la barra para preguntarle si viene mucho por aquí, es muy probable que sienta que invadas su espacio personal, y según su grado de mala leche, se haga la longuis y desaparezca, te suelte una bordería o saque un spray de pimienta del bolso. Mejor buscar antes el contacto visual a cierta distancia. Sí, suena muy de la época de las abuelas, pero un poco de juego de miradas para ver si te mira, sonríe, desvía la vista y vuelve a mirar  o si pone cara de “contigo no, bicho”, te ayudará a calibrar posibilidades. Otra opción es acercarte a pedir a la barra cuando tu objetivo esté allí, y empezar conversación casual mientras esperais a que os atiendan. No garantiza el éxito, pero nos da menos yuyu que tener a un perfecto desconocido arrinconándonos contra la pared. Y por cierto, la ley antitabaco os da otra posibilidad estupenda en la puerta del bar: a saber cuántas relaciones nacerán entre fumadores helados de frío compartiendo sus quejas por no poder fumarse sus cigarritos a cubierto…

 

3.-La conversación: Esto es lo más complicado, porque depende mucho de tu ingenio, y de las preferencias de la chica. Hay a quien le gusta que le hagan reir (y no a todo el mundo le hace gracia lo mismo, ni todo el mundo tiene la capacidad de resultar divertido), a quien le va el rollo “soy un tío sensible y me fui de mochilero por Europa”, o a quien le gusta que le hagan la pelota diciéndole lo divinas y guapísimas que son. En cualquier caso, sólo un truquillo que creo que es útil con cualquier tipo de mujer: antes de soltar una frasecilla para ligar, intentad imaginárosla en boca de Mauricio Colmenero, el de Aída. Si veis que no os chirría la frasecita en boca de ese personaje, descartadla ipso facto …

 

4.-El contacto corporal. Evidentemente, si el objetivo de la charla no es conseguir una sana amistad sino llevarte a la otra parte al huerto, antes o después hay que iniciar aproximaciones que lleven al momento beso. Y hay que calibrar bien, porque echar el morro demasiado pronto puede conllevar que te hagan la cobra, pero mantenerte a metro y medio durante toda la conversación puede hacer que la chica acabe viéndote como a un amigo y pidiéndote consejo para ligarse a otro o contándote su traumática ruptura con su ex. Así que lo mejor es el acercamiento gradual. Te acercas un poco durante la conversación, compruebas si se echa para atrás para mantener la distancia o parece cómoda con el acercamiento. En el primer caso reculas, en el segundo pruebas algún contacto como tocar ligeramente el brazo, y ves si lo retira o te deja hacer. Por lo general, si llegas al punto de estar casi pegados y hablar al oído aunque antes a medio metro os oyerais perfectamente, puedes entrar a rematar la faena, la posibilidad de que te hagan la cobra es casi mínima…

Guía maripepil para las rebajas

07/03/2011

Querida Maripepi:

no olvides que el glamour te acompaña allá a donde vayas y que no debes perderlo nunca, ni siquiera en rebajas. Además, en los tiempos de crisis que corren no puedes dejarte llevar por el diablillo que te dice que ingreses la tarjeta en la Unidad de Plástico Quemado.

Querida: lo primero es que hagas una lista de cosas NECESARIAS. Unos zapatos de plataforma con purpurina en la suela no es algo estrictamente necesario. Una falda de lentejuelas rosas con látigo a juego no es algo necesario. Sandalias y vaqueros, por ejemplo, sí.

Lo segundo es que seas realista. Por mucho que se pongan de moda los pantalones de pinza y tal, si tienes el culo gordo esos pantalones te hacen el culo más gordo todavía. Y no es buena idea tampoco ir a trabajar con una falda chichifresh que encontraste a 3 euros el día anterior. No, no, sé realista y busca ropa que se ajuste a tu espléndida figura y la realce, no ropa que sea una venganza cruel.

Lo tercero: las rebajas de verano muchas veces vienen bien para comprar básicos de invierno. Esas manoletinas para entretiempo que ahora te cuecen los pies. Esos vaqueros al 50% de descuento que ahora te los quitarías como el papel de una madalena. Ese jerseicito negro finito con cuello en pico que en invierno con una camiseta blanca debajo asomando por los faldones y el cuello y un buen fular te hacen ir sencilla y guapísima. Esa cazadora de piel o vaquera que te ponen a precio de chollazo y te da calor verla, te la pruebas con el aire acondicionado a toda hostia y en diciembre te hacen ir más guapa que nadie.

Cuarto: una prenda que vale 3 euros menos, tiene manchurrones de haber estado en el suelo, la encuentras en el suelo o bastante sobeteada NO es una rebaja. Es una mierda. Así de claro lo digo. Otra cosa es que te pongan un 50% de descuento o incluso un 70.

Quinto: la ropa de cuando tu madre no te tenía en el pensamiento no es resto de serie, es de la serie Cuéntame, directamente. Aunque estén a 2 euros, por Dior y Chanel no te compres ni pongas eso.

Sexto: sé paciente, my friend. Espera a segundas e incluso terceras rebajas, cuando la gente devuelve cosas y salen nuevas cositas rebajadas para seguir impulsando la compra masiva. Aprovecha para comprarte ese vestido para la boda del año que viene. O esos zapatos superbuenos que aguantarán todo trote que les pegues. No vayas a ansia viva pensando que el primer día te comprarás todo lo que está en tu lista y ya tendrás ropa hasta Noviembre. No. Ve a la caza y captura de chollos día tras día, en un agradable paseo con tus amigas, con café incluido…

En fin, querida Maripepi, espero que el espíritu maripepil te acompañe con sabiduría para poder disfrutar unas rebajas en condiciones. Que Gucci te ilumine, querida.

 

Las guías de Miss Murphy para la vida: cómo trepar sin dar ni chapa

07/01/2011

En estos tiempos de paro a raudales, mucha gente aguanta carros y carretas con la creencia de que si eres el que más da el callo, más posibilidades tendrás de sobrevivir a despidos, ERES y demás. Meeeeec, error. Eso sería lo que  pasaría si imperara el sentido común, pero este es el país en el que los imputados por corrupción ganan elecciones por mayoría absoluta y una semianalfabeta famosa por haber tenido una hija con un torero es ídolo de masas, así que el sentido común no va con nosotros.

 

Vale, probablemente si renuncias a todos tus derechos y te dejas explotar en unas condiciones dignas de una plantación esclavista de algodón del siglo XIX se queden contigo porque otro chollo así no lo encuentran, pero si, sin llegar a ese nivel extremo, eres una persona currante y cumplidora, tienes bastantes papeles para acabar cargando con culpas de todo tipo, debido a ese viejo principio de sentido común que indica que el único que puede cagarla en un trabajo, es aquel que lo está llevando a cabo.  Así que aquí va una pequeña guía  para mantener el trabajo e ir trepando sin rascarla demasiado, que he elaborado estudiando en su hábitat natural a ejemplares de la fauna laboral que han ido mejorando posición y sueldo haciendo como que trabajan.  De hecho, yo misma voy a ponerlo en práctica en cuanto termine mi entrenamiento de endurecimiento de los músculos faciales. Porque, eso sí, hace falta una cara de hormigón armado. Son sólo tres sencillos pasos: no vamos a sobrecargarnos con más ideas, que va contra el espíritu de este tipo de trepa…

 

La regla básica número uno es que, mucho más importante que hacer cosas, es que te vean hacer cosas.O que te vean haciendo como que las haces, valga la redundancia. Un currante puede cometer el error de tirarse cinco horas currando ininterrumpidamente a máxima concentración sin parar un segundo y, con la ingenuidad que da tener la conciencia tranquila,  hacer una pausa para pedir un café/ir al baño/descansar la vista del ordenador, justo en el momento en que los jefazos andan por ahí..O son capaces de llegar un rato antes para adelantar trabajo, aunque a primera hora no te ve ni dios, para así acabar su parte y salir a su hora.Mal hecho. El buen trepa puede pasarse la jornada laboral hablando con su churri por el teléfono de empresa, pero tiene un sentido arácnido para detectar la proximidad del jefe y ponerse a trabajar justo en ese momento. También es últil salir un ratito después de tu hora. No hay que quedarse mucho, con esperar a que se vayan tus compañeros (o parte de ellos) vale. Si tu trabajo te lo permite, puedes matar ese tiempo viendo videos de perros graciosos en el youtube o comprando en ebay.

 

Regla número dos: no basta con fingir que se trabaja y punto, porque claro, con eso como mucho salvas el culo pero te confundes en la masa con la gente que está currando de verdad.Si quieres llegar lejos, tienes que dar la impresión de que tu trabajo es el más arduo de todos. Así que pon cara de máxima concentración aunque estés puntuando chonis en “votamicuerpo.com”, suelta algún taco de vez en cuando y quéjate de que el ordenador/impresora/teléfono/calculadora no va todo lo rápido que necesita para poder seguirte el ritmo en tu labor cotidiana, y cuando interrumpas tu tarea para labores tipo abrir la puerta cuando llaman, poner papel en la impresora o atender el teléfono que suena, procura que tooooda la oficina se entere de que has tenido que levantarte porque esas cosas, si no las haces tú, no las hace nadie.

 

Regla número tres: Siempre hay alguien a quien echar las culpas si la cagas. Si ya estás en un puestecillo de cierta responsabilidad con gente a tu cargo lo tienes a huevo, siempre podrás decir que se lo encargaste a un subordinado y la cagó (lo que puede ser perfectamente porque, si sigues esta técnica, en el momento en que tengas gente a tu cargo JAMÁS volverás a hacer nada, desviarás los marrones a otros. Lo que eufemísticamente llamarás “saber delegar”). Los becarios son otro clásico de cargarse las culpas ajenas. En cualquier caso, lo importante aquí es recordar que la mejor defensa es un buen ataque: si la has cagado e intuyes una reprimenda, tienes que llegar hecho una furia, elegir tu chivo expiatorio, irte contra él a cara perro y servirle su cabeza en bandeja a los jefazos supremos antes de que lleguen a señalarte. ¿No hay una persona a mano a la que echar la culpa? Recurre a la rebelión de las máquinas (el ordenador me falló/no me dormí, el coche de empresa que es una mierda y no arrancaba, ponedme un audi/ese cliente no me llamó, o será que falló esta mierda de blackberry, necesito un modelo más actual) o en último caso, a la frase magistral de Homer de “estaba así cuando llegué”…