Archive for 20 junio 2011

Oye, a ver si quedamos…

06/20/2011

El lunes tenías clases de macramé y no podías quedar

El martes tenías que pasar a limpio tus apuntes de macramé y no podías quedar

El miércoles tenías que ir a la pelu, que las raíces a lo Shakira no molan y por tanto, no podías quedar

El jueves estabas cansada y no te apetecía quedar

El viernes te mandé un mensaje para quedar.

El sábado me respondiste al mensaje, que habías dejado el móvil por ahí y no te habías dado cuenta. Estabas muy cansada para quedar tras haber ido a la exposición de trabajos de fin de curso del taller de macramé

El domingo es el día del Señor y habías quedado con tu pocholito y la familia de tu pocholito para almorzar.

Al lunes siguiente me dijiste que a ver si quedábamos toda la chupipandi, que echabas de menos las quedadas y que hay que ver, que yo siempre aviso a todo el mundo para quedar, si no lo hago yo nadie lo hace. Te quedaste con una cara rara cuando empecé a descojonarme de risa y me fui sin responderte.

Telly

Cómo pintarte las uñas de los pies y no morir en el intento

06/08/2011

Querida maripepi:

pintarse las uñas de los pies es un arte, un don que se puede adquirir. No te desesperes.

Lo primero, llena el bidé con agua calentita. Lávate los pies y déjalos en remojillo media horita, aprovecha para leer lo que te apetezca y culturizarte un poco.

Saca tus lindas pezuñas, exfóliate los pellejitos o pellejones muertos, límate las durezas. Córtate las uñas, aprovecha que están blanditas. Y empuja las cutículas, por Dior y Chanel.Seca tus pies con amor y ternura.

Ponte un poquito de crema hidratante en los bordes de los dedos, sin que se manchen las uñas de crema. Echa una base de laca de uñas transparente, la base de uñas del Metadona es una maravilla, ésa de color azulito. Espera cinco minutos. Y ya puedes pintarte las uñas del color que quieras, sin temer que con los brochazos te pintes medio dedo, ya que la crema hidratante impedirá que asiente la pintura ahí y podrás retirarla con facilidad con un bastoncito de algodón. Cinco minutos de secado, una capita de esmalte de uñas transparente para dar brillo y proteger el color y podrás presumir de pezuñas divinas.

Eso de que para presumir hay que sufrir es mentirijilla a veces…

Telly

La elegancia es una actitud

06/06/2011

Querida pedantorra mía:

tu vestido de Modorrio y Chumino te ha costado medio sueldo y es megadivino. Tu bolso es de Chocholina Perrera y te lo regaló el patillero de tu novio. Tus mechas californianas te las aplican en la mejor peluquería, donde te dan el Vanity Fair y el mismísimo Clooney te sirve un café recién sacado de la Nespresso. Pero no eres elegante.

Tengo una amiga que siempre va divina, siempre va sencilla, siempre va elegante. Unos vaqueros, una camiseta blanca, todo del Lefties. Y un collarón de un puesto de hippies. Y está para comerle hasta el apellido de lo linda que va. Unos shorts de color verde, una camiseta de rayas, unas sandalias, un colgante chulo. Y se ha gastado menos de lo que tu churri se gastó en el bolso.Pero ella en sencilla, es humilde, tiene actitud de elegancia, no necesita gloss para brillar.

Querida pendantorra: por mucho que te vistas de seda, pedantorra te quedas. Sonríe, sé feliz, toma un buen té o café en buena compañía, juega con tu mascota, saca a tus sobrinos al parque, ve en bici y disfruta el paisaje, cómete un buen donut en un banco del parque, lee un buen libro, haz una rica lasaña. Y deja de poner gesto de megadivina o carita de “estoy oliendo chusma”, eso no es nada elegante ni te favorece aunque lo creas.

Telly

Maripepi blanca soltera NO BUSCA

06/04/2011

Sí, han llegado los treinta y, después de unas cuantas relaciones sobre las que no merece la pena gastar gloss, has vuelto a la soltería. Y no está nada mal, es más, empiezas a pensar que es tu estado ideal y te dedicas a salir con la chupipandi al más puro estilo despedida de soltera o cincuentona recién divorciada. No, no está pero que nada mal…

Aunque claro, en este furor primaveral nuevamente estrenado la cagas, y la cagas mucho. Una copa de más a Nati Abascal le puede quedar megaglamourosa, pero a ti no… Sus tumbos pueden quedar muy chic, los tuyos son de borrachina; sus declaraciones de afecto a todo lo que se mueve son hasta tiernas, cuando tú le dices al DJ de turno que te encanta no queda igual de bien. En casos como éste me pregunto de qué sirve tener una amiga abstemia si no te va a parar cuando estás a punto de hacer el ridículo más espantoso.

A pesar de todo, no está tan mal. El problema llega cuando alguna fémina de tu entorno pronuncia las malditas palabras “pues tengo yo un amigo…”. Mal, muy mal, ahí estás bien jodida, estás entrando en esa fase en la que todo bicho viviente te busca novio, follamigo o compañero de vacaciones. Y tú, que estás tan estupenda solterita, te preguntas si tan poco te quieren como para intentar endosarte a algún maromo que te joda la vida una vez más.
Señoras mias, seguiré informando sobre mis progresos en “cómo seguir soltera a los treinta y no morir en el intento”.

By nina

El planeta del amor y las ex de tu medio pomelo

06/03/2011

Cuando te sumerges en el planeta del amor, una de las cosas que tienes en cuenta es que tu medio pomelito antes de conocerte a tí seguramente conoció a otra…y seguramente estuvo un tiempo saliendo con ella. Lógicamente, a menos que el chaval sea polígamo, esa relación terminó, te conoció a tí y ahora mismo estáis en vuestra nubecita rosa, felices como lombrices, mandándoos mensajitos sin parar, escribiéndoos correítos tóxicos para diabéticos y suspirando por el momento en el que volveréis a veros para compartir el brillo de vuestra mirada, la suavidad de vuestra piel, etc.

Vale. Tú eres la pareja, novia, churri, loquesea.  Y ella es la ex. Una ex que se puede retirar a un discreto segundo plano, sobre todo si tú pasas del tema, una ex que puede seguir el lema “yo muero matando” o una ex que permanece como una sombra, discreta y silenciosa pero siempre ahí.

La ex discreta es una especie rara, digna de respetar y querer. Va a su aire, tiene claro que lo que terminó, terminó, a lo mejor puede tener buena relación con tu novio y ser su amiga, sin dar la murga, sin malentendidos ni historias raras.

La ex que muere matando tiene claro que tú eres una guarra, sea el motivo que sea, da igual, tú eres el enemigo, la que osa estar con su medio pomelito, aunque ella le dejara, da igual, le quería para ella aunque fuera de perrito faldero suspirando por su amor.

La ex “sombría” es la suavona, la que a vuestras espaldas teje y desteje, la que discretamente va haciendo la puñeta. Tiene mucho tiempo libre y lo dedica a “vengarse” del chico que ya no está con ella y la lagartona que impide que el chico vuelva a sus brazos.

Don’t worry, be happy. Y viva el Keledenismo.

Fauna de gimnasio

06/02/2011

Reúno dos características que juntas son una mala combinación: predisposición a engordar y pasión por el chocolate y por los planes de cañas y tapeo con los amigos.  Y como una reivindica lo de ser mujer puchero con todos sus avíos pero no quiere dejarse la salud en ello, y lo de convertirse en una de esas cuentacalorías que amarga las cenas a sus amigas a la voz de “pero tú sabes cuánto engorda eso que te estás zampando?” está descartado, no me queda otra que intentar practicar ejercicio regularmente, para lo cual estoy matriculada a un gimnasio. Y a veces hasta voy y todo, nos os vayáis a pensar.

 

Puesto que llevo yendo a gimnasios desde hace una década, he tenido tiempo a hacer observación y constatar que hay una serie de estereotipos clásicos que se encuentran en la clientela de cualquier gimnasio: nunca fallan.

 

Uno de los clásicos es el ciclado brasas. Se trata de ese ser lleno de bultos y venas por doquier que habita en la sala de musculación (da igual la hora del día a la que vayas, siempre te encuentras con él) y que no desperdiciará oportunidad de alardear ante cualquier incauto del peso que levanta, las repeticiones que hace o todos los detalles de la dieta que sigue para mantener su musculatura. Algunos de estos, a base de tirarse horas allí llegan a convencerse de que las máquinas son casi de su propiedad, y llevan muy mal que los enclenques y débiles clientes sin voluntad del gimnasio con metas tan pobres como “perder peso y tonificar” pasen tiempo ocupando las máquinas (casi podríamos decir “sus” máquinas)  para sus ridículas rutinas.

 

También está el fantasma-ligón de gimnasio. A este también le gusta vacilar de sus logros en las máquinas (bastante más modestos que los de los ciclados brasas, por otro lado), eso sí, sólo delante de las jovencitas de buen ver y con la intención de poder pasar así a otro tipo de ejercicio más horizontal (y no, no me refiero al banco de abdominales). Lo reconocerás porque es el que se pilla la mancuerna de cinco kilos y se coloca al lado de la jovencita recién matriculada al gimnasio que hace repeticiones de brazo con la de dos, mirándola con cara de “has visto lo que hago, ¿nena?”.

 

Tenemos, por supuesto, a uno de los objetivos naturales del anterior. La Barbie gimnasio. Tiene que ir siempre monísima de la muerte, y ahí la verás en las máquinas con el maquillaje, el conjuntito de mallas y top en rosita y el sujetador con push up (nadie que tenga algo que sujetar y que realmente piense trabajar lo más mínimo se va a presentar con un push up en el gimnasio, porque aparte de que puedes hacer un revival de aquella célebre actuación de Sabrina en una nochevieja del ochentaynosécuantos, puedes acabar viendo las estrellas de tanto salto sin sujeción..) . Naturalmente pasará tela del fantasma-ligón y se dedicará a ligar con el monitor más buenorro que haya.

 

Si llegar al nivel de obsesión del ciclado brasas, tenemos también a los irreductibles del gim. No fallan un solo día, van siempre conjuntadísimos con prendas de primeras marcas, se colocan siempre en primera fila y en las clases de grupo suelen jalear al monitor para que dé más caña cuando los demás ya estáis echando el hígado por la boca. Son el equivalente de gimnasio al empollón repelente que siempre levantaba la mano en clase para contestar al profe y que aplaudía cuando te ponían un examen sorpresa.

 

En casi todos los gimnasios está, además, el torpe. No me refiero a la gente que acaba de empezar y que todavía no le ha pillado el truco a la clase, o a la gente con poca forma física que se cansa y se para a menudo, no. Me refiero al torpe con mayúsculas, el arrítmico, esa persona que SIEMPRE hará lo contrario que el resto, chocándose con todo el mundo, así se lleve haciendo la misma coreografía cuatro meses y el resto la puedan hacer sonámbulos. Lo distinguirás cuando entres en una clase rebosante de gente, con todo el mundo apiñado, y de golpe encuentres un inmenso hueco en un lado de la sala y pienses “uy, qué tontos, agolpados todos con la de sitio que hay aquí”. Naturalmente, el que tienes al lado es el torpe. Prepárate a una hora de diversión evitando evitar que se choque contigo.

 

Y estamos el resto. Los que alternamos temporadas de entusiasmo con temporadas de no pisar por el gimnasio ni de casualidad, o los que vamos con cierta regularidad pero un par de veces a la semana una horita. Por nuestras mallas del Decathlon o del Primark y por nuestras camisetas de publicidad de JB o de fiestas de facultad  nos reconoceréis…

By Miss Murphy