Guía de supervivencia para currantes quemados


Hoy en día, con la tasa de paro que hay, si estás trabajando parece hasta delito quejarse, pero admitámoslo: hay veces que te tocan en suerte unos ambientes de trabajo que te hacen preferible irte al paro, o dejarlo todo e irte a una playa paradisíaca a hacer pulseras y sobrevivir con el sistema del trueque. O, directamente, que te dan ganas de montar un expediente de regulación de empleo en tu empresa al estilo USA: llegando a la oficina con un rifle.  Pero antes de tomar medidas extremas hay que considerar que para cumplir condena en un piso de lujo en Nueva York hay que ser presidente del FMI y que los delincuentes mileuristas acaban entre rejas, así que conviene buscar la forma de sobrevivir… hasta que otro trabajo o un euromillón nos permitan presentar la carta de dimisión y el corte de mangas.

Y como ser maripepi no está reñido con ser curranta y las aquí presentes sabemos lo que es trabajar y volver a casa más quemadas que un guiri en Benidorm, he aquí unas pequeñas ideas que, si bien no resolverán mágicamente vuestro entorno laboral, pueden ayudar a hacerlo más llevadero.

1.- Identifica al trepa y guarda las distancias. En todas partes hay alguno. Sí, uno de esos personajes que quieren llegar arriba a toda costa, caiga quien caiga, besando los culos que tenga que besar (metafórica o literalmente) y apuñalando a quien haya que apuñalar para ir subiendo puestos en el escalafón. Y aunque habrá quien piense que llevarte bien con uno de estos ejemplares te aseguras un trato de favor cuando ascienda, teniéndote cerca le quedas muy a mano para apropiarse de tus ideas, cargarte sus marrones o venderte miserablemente si en algún momento le conviene. Es el tipo de persona capaz de “chivarse” del tiempo que perdiste tomando cafés, aun cuando los cafés los tomaras con ella y por iniciativa suya. Mucho mejor limitarte a un trato educado y correcto, pero sin profundizar lo más mínimo. Si ni llega a recordar tu nombre, tanto mejor para ti.

2.- ¿En tu trabajo hay conspiraciones, juegos de poder, apuñalamientos varios, grupitos enfrentados? Puedes implicarte,  absorber todo ese mal rollo y acabar estresada perdida, o puedes desvincularte y tomártelo como un reality que están ofreciendo para amenizar tus ratos laborales. Naturalmente, para esto es muy útil pertenecer a la categoría laboral de “último mono”, a.k.a. currante raso sin cargo alguno. Júntate con otros últimos monos junto a la máquina de café (evitando al trepa, recuerda siempre evitar al trepa) y comentad el enésimo enfrentamiento entre el jefe de tu sección y el jefe de la sección de al lado, o la defenestración del jefecillo que volvió de un puente y se encontró a otro tío en su mesa, sus claves y contraseñas cambiadas y sus cosas en una caja de cartón con “Bon Voyage” escrito a los lados con rotulador rosa fosforito.

3.- Pon apodos. Sí, es infantil, pero si en el instituto llamarle “Flanders” al de Filosofía te ayudaba a sobrellevar mejor el hecho de tener que aguantarle, ahora no tiene por qué ser diferente.  Sólo tienes que recordar no llamar a tus superiores por sus apodos, a menos que, como me pasó a mí en una ocasión, se dé una gloriosa casualidad como tener un jefe calvo apellidado Calvo. Tenía que llamar a toda la plantilla por sus apellidos para que no cantara tanto, pero ah, qué liberador era…

4.-“Ficha” a alguien. Otra técnica rescatada de los tiempos de instituto. Si a los 16 se te hacía más llevadero que llegara el lunes para ver al rubio de COU A en el recreo (sí, yo hice COU, no Bachillerato, soy viejuna), a los treintaytontos se te puede hacer más llevadero volver a currar si te vas a encontrar al moreno de contabilidad o a la pelirroja de administración (según las tendencias de cada cual) junto a la fotocopiadora. Aunque no tiene por qué pasar de lo platónico y del tonteo muy light, por si las moscas –y “las moscas” suelen ser los litros de alcohol que corren en las cenas de empresa- mejor que te plantees como objetivo a alguien de tu misma jerarquía laboral. Porque tirarle los tejos al jefe da fama de trepa, y tirarle los tejos al subordinado (o subordinada) puede terminar en demanda.

5.-Promueve la actividad de coaching y unidad de equipos de trabajo más antigua y más tradicional de estas tierras: las cañas de después del trabajo. Si en tu empresa hay al menos una o dos personas no trepas y tan quemadas como tú, quedad al terminar la jornada para despellejar a todos (sobre todo al trepa del punto número 1) y comentar las conspiraciones y juegos de poder. Como en el punto 2, pero con cañas de por medio.

6.- Canaliza creativamente tu mala leche laboral: escribe un blog. Escribir es un desahogo estupendo, puedes conocer a otros blogueros igual de quemados que tú para daros apoyo moral, y, admitámoslo, en muchos trabajos se dan situaciones tan surrealistas que, si bien en el momento de vivirlas te dan ganas de hacer un remake de “un día de furia”, narradas por escrito con algo de gracia y grandes dosis de ironía y mala leche resultan grandes piezas cómicas que pueden alegrar el día a otros trabajadores tan hasta las pelotas como tú. Así que, si en tu empresa os han comunicado que para ahorrar gastos cada uno ha de traer su papel higiénico de casa, si empezaste a trabajar de periodista al mismo tiempo que la Campos y aún tienes contrato de becario, si eres dependienta en una tienda de ropa y las señoras te piden el libro de reclamaciones porque los vestidos no le sientan igual que a la modelo del catálogo o si eres médico y te ha venido uno por urgencias para que le trates la caspa porque tiene una cita y quiere dar buena impresión, compártelo con el mundo…

By Miss Murphy

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5 comentarios to “Guía de supervivencia para currantes quemados”

  1. unoalmesomas Says:

    Pues sí, estoy hasta los güevos del trabajo, pero lo que cuentas no me sirve: estoy solo en la oficina!! y la única persona con la que podría intimar es un trepa del taller!! Qué coño hago?? Seguiré buscando otro trabajo 😀

  2. lasmaripepis Says:

    Clientes no tienes? aunque sólo trates con ellos por teléfono? Porque si tienes que lidiar con clientela peculiar, eso también da para desahogarse en un blog! O ponle un apodo al del taller! 😀

  3. unoalmesomas Says:

    Pfff, algún cliente sí viene de vez en cuando… al del taller le llamo hijo de p*ta, descerebrado, etc. Sabes cuál es mi problema? en el fondo nací para ser millonario :-D, uséase, para no tener que preocuparme por cosas tan… así. Nací para vividor!!
    Un saludo!!

  4. lasmaripepis Says:

    Cuánta sabiduría, MissMurphy, estoy leyendo y releyendo tu post ahora que me hace tanta falta…

    Telly

  5. Lee el artículo completo Says:

    He visto tu lugar y me parece de lo más interesante.
    No sólo por el hecho de que lo que estás proponiendo tiene
    un amplio conocimiento (o bien por lo menos eso aparenta) sino que la forma que tienes de expresar tus ideas es genial.

    Espero que en algún momento podamos trabajar
    algo juntos o por lo menos que me des la oportunidad de recibir alguna visita
    tuya a mi weblog y me des tus puntos de vista. Al final del día quien sino más bien otro blogger para juzgar el trabajo de uno.

    usualmente no quiero dejar comentarios porque me
    da pereza ingresar y todo eso, pero ahora hay algo que me ha hecho
    pensar un mensaje agradecerte por tu trabajo.
    quizás este comentario no aporte mucho a los otros lectores pero quisiera que aporte un apoyo para que
    la blog continue creciendo mes tras mes hasta que sea la numero uno
    en su temática

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